abril 6, 2018

Derechos Humanos

Las autoridades Marroquíes cometen violaciones de los derechos humanos de manera frecuente y sistemática en el Sáhara Occidental. A continuación encontrará más detalles sobre la naturaleza de estas violaciones – es un imperativo que tomemos una postura colectiva contra estas inaceptables e ilegales violaciones de los derechos humanos y pidamos a las Organización de las Naciones Unidas que, una vez por todas, haga un seguimiento de estas violaciones en el territorio.

 

El derecho a la libertad de expresión

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

(Declaración Universal de los Derechos Humanos, Artículo 19)

En el Sáhara Occidental los activistas y periodistas  se enfrentan a juicio y prisión por criticar públicamente a los funcionarios  o instituciones del estado. Muchas personas también han sido procesadas por cuestionar o negar la legitimidad de la ocupación marroquí del territorio, lo que constituye un delito. Esta práctica se ha extendido, además, a los medios sociales. Los que expresan su opinión contraria al Gobierno marroquí a través de Facebook o Twitter también están sujetos a ser procesados por el Gobierno. Incluso los periodistas que informan sobre las actividades de la oposición han sido  intimidados. Sin una supervisión independiente de los derechos humanos, es muy probable que estas violaciones continúen.

 

El derecho a no ser sometido a torturas

Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. 

(Declaración Universal de los Derechos Humanos, Artículo 5)

Las autoridades marroquíes infligen, frecuentemente, torturas y castigos degradantes sobre el pueblo saharaui. El Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la Tortura, Juan Méndez, visitó el Sáhara Occidental en septiembre de 2012. Después de su visita Méndez constató que hay “gran evidencia del uso excesivo de la fuerza … [y] hay una tendencia a utilizar la tortura en los interrogatorios”. Mientras el Sr. Méndez expresó su incertidumbre acerca de la frecuencia de estas prácticas, se ha reportado acerca de muchos casos. Los métodos de tortura son crueles y bárbaros. Estas prácticas constituyen una contradicción flagrante y condenable del derecho internacional en materia  de derechos humanos, y ponen de relieve la urgente necesidad de que la ONU supervise de forma  independiente esta situación.

 

El derecho a un juicio justo

Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.

(Declaración Universal de los Derechos Humanos, Artículo 11 (1))

Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

(Declaración Universal de los Derechos Humanos, Artículo 9)

A Marruecos frecuentemente se le acusa de imponer detenciones arbitrarias a activistas saharauis y si los casos son llevados a juicio, éstos a menudo no ofrecen las garantías de juicio justo. Es preciso que un órgano independiente para el control de los derechos humanos en el Sahara Occidental dé prioridad a este tema como un tema clave. Sin un órgano así, es muy probable que las detenciones arbitrarias y los encarcelamientos sin cargos ni juicios continuaran. MINURSO está expresamente facultada para plantear las cuestiones relativas a los presos políticos, pero ha fracasado rotundamente en este sentido.

 

El derecho a la libertad cultural

Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.

(Declaración Universal de los Derechos Humanos, Artículo 27)

El gobierno Marroquí ha negado frecuentemente la cultura, la historia e la identidad saharauis. Marruecos afirma que el pueblo del Sáhara Occidental es “marroquí” tanto en términos culturales como de soberanía. Es normal que a los padres no se les permita poner a sus hijos nombres “saharauis” o en hassania a criterio de la Administración ocupante. Es más, a los músicos saharauis se les ha dificultado participar en festivales debido a las referencias culturales a la peculiaridad del Sáhara Occidental en las letras de sus canciones. Como dijo la experta independiente de la ONU sobre Derechos Humanos Farida Shaheed en septiembre de 2011, después de visitar la región, “las medidas [del Gobierno de Marruecos] que limitan los derechos culturales de la población del Sáhara Occidental deben ser inmediatamente revocadas”. Es evidente que el Consejo Nacional de los Derechos Humanos, con sede en Rabat, está fallando a la hora de presionar al Gobierno de Marruecos para abandonar esas prácticas. Estas violaciones son particularmente preocupantes en términos del efecto que podrían tener en el cambio demográfico  del Sáhara Occidental a fin de alterar el resultado de un futuro referéndum sobre la independencia. La ONU debe supervisar inmediatamente las violaciones de los derechos culturales de los saharauis.

 

El derecho al trabajo en condiciones equitativas y satisfactorias

Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.

(Declaración Universal de los Derechos Humanos, Artículo 23 (1))

Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.

(Declaración Universal de los Derechos Humanos, Artículo 23 (3))

El Sáhara Occidental es rico en recursos naturales – especialmente la pesca y los fosfatos. Sin embargo, el pueblo saharaui en sí casi nunca tiene el derecho de beneficiarse de estas industrias o de encontrar empleo en su extracción, producción o comercialización. El gobierno marroquí crea incentivos fiscales y salariales muy favorables para alentar a los  ciudadanos marroquíes a trasladarse al Sahara Occidental con el fin de trabajar para el gobierno en esas industrias. Como consecuencia de esto, los ciudadanos marroquíes representan la mayor mano de obra en esas industrias, contribuyendo a afianzar la pobreza y la pérdida de poder económico entre los saharauis. Esto representa una violación de los derechos laborales de los saharauis previstos en el artículo 23 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y es un tema que se debe abordar de inmediato a través de la  presencia de la ONU para supervisar los derechos humanos.